Durante la Edad Media, Roma no era precisamente la gran capital que una vez deslumbró al mundo. Más bien parecía un pueblo grande, donde los campesinos vivían entre ruinas y los animales paseaban a sus anchas.
Las antiguas maravillas arquitectónicas no impresionaban a nadie: en vez de admirarlas, los romanos las usaban como refugio o, simplemente, las ignoraban como parte del paisaje. Lugares hoy tan emblemáticos como el Campidoglio y el Foro Romano tenían nombres bastante poco glamurosos: Monte Caprino, por las cabras que pastaban allí, y Campo Vaccino, por el mercado de vacas. Sí, Roma había pasado de ser la ciudad de los emperadores a la ciudad del ganado 🐐🐄.

Piazza del Campidoglio antes de la remodelación de Michelangelo (1555).
Los extranjeros, especialmente los franceses, la llamaban la «tierra de muertos» 💀, sorprendidos por su estado de abandono. Ni siquiera el regreso de los papas desde Aviñón en 1377 consiguió devolverle su esplendor. Roma seguía siendo una ciudad de torres derruidas, calles polvorientas y casas apelotonadas entre los restos de un pasado glorioso.
El gran cambio comenzó con Sixto IV (1471-1484). Para revitalizar la ciudad, ideó una medida simple pero eficaz: eximir de impuestos a quienes construyeran viviendas en el centro. Y, como era de esperar, la nobleza y los cardenales no tardaron en aprovechar la oferta 💰, construyendo fastuosos palacios para demostrar su poder y, de paso, asegurarse de que todo el mundo supiera quiénes mandaban 🏛️. Roma empezó a llenarse de edificios nuevos, y con ellos llegaron más habitantes, más comercio y, poco a poco, más vida.
Uno de los barrios que más se benefició de esta transformación fue Parione (Rione VI), situado entre la Universidad (Archiginnasio) y la iglesia de San Lorenzo in Dámaso. Aquí se mezclaban el bullicio de los estudiantes 📚, el ir y venir de los miembros de la Curia ⛪ y la actividad de libreros y copistas ✍️, convirtiéndolo en un punto clave de la vida intelectual y festiva de la ciudad. Se organizaban procesiones, cortejos y celebraciones 🎭, y siempre había alguien dispuesto a compartir las últimas noticias (o rumores) sobre el Vaticano.

Ammazza
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